
Nunca pensé que el concepto reciprocidad, podía estar siempre tan latente en mis escritos, hoy nuevamente lo cito porque hablar de amor me obliga a considerarlo.
no hay control, menos dominio.


no hay control, menos dominio.

Se da que, una persona pueda estar enamorada de dos personas a la vez, así también apreciar y odiar al mismo tiempo.

Pero lo que no es entendible o frecuente, Es que algunos hechos, ya sean… fracasos, desengaños y decepciones, nos marcan de tal manera, que este sentimiento ingrato… prácticamente se hace parte de nosotros, instalándose casi de forma perpetua en nuestro caracter.
Condicionando nuestra esencia a una suerte de debacle interno de por vida y deplorable. Peor, no nos damos cuenta pero lo exteriorizamos, se nota, se siente y nos relega a estar solos.
Bueno que otro resultado podría esperar uno, a nadie le gusta andar cerca o compartir con un ser amargado o de cara larga. Mas cuando lo ideal es rodearse de gentes positivas o “normales” que se relacionen entre si, con no otro fin que, disfrutar y pasarlo bien.(lo que entiendo por Normal, lo dejare para otro post ok)
La verdad da mucha rabia y lata, mas cuando la persona opta por sufrir en demasía y no cooperar en subsanar el dolor o el disgusto que lleva dentro.
¿Que se puede hacer frente a eso?… no mucho, salvo hablar y esmerarte en mostrarle a esta persona que, la vida sigue y que todos de una u otra forma pasamos por lo mismo.
Convengo que no todos somos afectados por algunos hechos o situaciones como otros. Yo eso lo entiendo… todos somos un mundo distinto, vemos y sentimos de formas variadas.
Pero por favor, al menos hazte el esfuerzo. Date la posibilidad siquiera de intentarlo…un problema puede ser algo complejo, nadie lo discute, una pena puede ser devastadora… también se comprende… pero ello no es motivo o causal para dejarte caer al abismo de la desesperanza y rendirte al pesimismo y el desinterés por la vida.
Nada es absoluto…nada
Siquiera el mundo mi querido feligrés.
La vida a todos nos trae cosas pencas, así es no mas y hay que saber enfrentarlas, de eso se trata la vida… de ir superándose, dejando de lado la pereza y el cuestionamiento idiota que genéticamente viene adosado a nosotros.
Así mismo cualquiera de nosotros tiene motivos infinitos porque salir adelante. Pero ello requiere voluntad y eso no se compra con la Master Card…Tiene que nacer y obtenerse de nosotros mismos.
Supieran ustedes con que, bases les digo esto, “supieran” cuanto a diario trato de superar mis penas y mis tormentos, pero entiendo que soy un tipo con carencias pero también con amor propio y con la necesidad como lema de, superarme. Lograr estar mejor… no tan solo para los de mi entorno, que por cierto son muy importantes, si no por… Mi.
Si optamos finalmente por achacarnos y postrarnos bueno bien, es respetable y nada. Bien por ti… ¡préndete fuego!
Pero… ¿que pasa con los que tienes al lado? ¿Que pasa con ellos que, finalmente sin culpa alguna tienen que cargar injustificadamente con tus taras?
Porque transmitirles nuestros pesos emocionales, más cuando en algunos casos estos son hijos o niños.
No nos amarremos al pasado, ello nos condiciona y nos atemoriza frente a lo venidero, nos hace sentir por siempre insatisfechos, dejamos pasar personas y experiencias que son tesoros…
Tesoros cuales buscamos toda la vida… Pero como dice el escritor…”al tenerlos en frente, no los reconocemos”.
Porque es un hecho que nuestra mente adolorida y negativa nos predispone a entender que ese tesoro, ese reencuentro con lo mejor de nosotros y la vida….nunca llegará.
Dedicado a……ROBERTO IGLESIAS.




Es una realidad, el auto que otrora era un bien que pocos podían adquirir. Hoy se ha masificado, siendo para muchos más que, una necesidad o un lujo.


Gracias a ellos uno crece, madura y aprende, experimenta esa cosa grata que, resulta por la interacción que nos proporciona el trato mismo. Quizás sea solo comparable a la familia, nos proporciona compañía y mucho afecto diario. En algunos casos apoyo incondicional y algo de estabilidad sentimental.
En ellos tú encuentras diversidad, te entretienes y compartes aficiones, potencias la comunicación y lograr hasta evadir ciertas cosas que vienen de la mano con la cotidianidad…te desarrollas como persona.
Auque claro, no todos son importantes…solo aquellos que demuestran interés y preocupación por lo que nos pase. No importando cual sea el tenor de cómo nos dice lo que les parece, se animan a sugerirnos y siempre están como dispuestos a darnos consejo y apoyo.
Al menos para mí, esos son los verdaderos. Hasta los calificaría de imprescindibles…los que no pueden faltar, los que van siempre de la mano contigo en forma desinteresada, en ellos encuentras las palabras justas el afecto la complicidad.
Por cierto que todos tenemos o hemos tenido amigos, pero por esas cosas de la vida, propias del tiempo, nuestras formas de ser van cambiando, asumimos nuevas responsabilidades, nos casamos, luego los hijos y ello… nos invita a priorizar el tiempo que nos queda fuera del trabajo a favor de ellos, y es precisamente ahí, en donde la amistad sufre y se deteriora.
Además, conforme al paso de los años, uno tiende a ponerse mas mañoso, introvertido y hasta maniático e individualista. Nos ponemos más exigentes y menos tolerantes. Comprendemos de menor forma los problemas de otros, siempre con la soberbia y la distancia… nos vamos quedando solos.
Es ahí, en donde comprendemos mis queridos feligreses… el valor de una amistad, nos damos cuenta lo fácil que es perder un amigo y lo complejo que es poder recuperarlo, nos cuestionamos una y mil veces en que hemos fallado, despertamos a nuestra condición Kaótica y evidenciamos la falta de apertura mental y nuestra incapacidad para conseguirlos o retenerlos.
En lo personal difícil me resulta comprender algo bien básico, el aceptar que cada amigo o amiga es un mundo distinto, que tienen cualidades y debilidades. son tan o menos imperfectos que uno. Nos cegamos a comprender que somos entes sociales que necesitamos de ellos para compartir nuestra vida, son imprescindibles para satisfacer nuestro desarrollo…son gente que, aceptémoslo o no, nos llenan… nos ayudan a replantearnos y a superar nuestras dificultades.
Ello si, no quita entender y razonar frente a un concepto esencial e imperativo. Reciprocidad (no la blogger) si no la de la vida…entregar y dar en consecuencia a lo que se nos entrega, si es confianza démosla también. Si es cariño…seamos afectuosos. Si es una mano o un abrazo, tratemos en su justa medida de hacerlo del mismo modo.
Ahora, si lo que recibes no satisface una o varias de las necesidades básicas que se enmarcan en ella, o peor… simplemente no te llenan o te complican la existencia, es tiempo de plantearnos en considerar cambiar nuestro entorno de amigos y reemplazarlos por otros que si lo hagan y valoren tu entrega.